sábado, 4 de junio de 2016

Warcraft: El Origen

Warcraft: El Origen



Hoy ataco de nuevo con un tema delicado; otra adaptación. Ahora le toca el turno a “Warcraft: El Origen” que se estrenó en nuestro país el día 03 de junio y no tardará en hacerlo en su tierra natal, Estados Unidos.
Blizzard trae por fin a Azeroth a nuestras pantallas, después de más de diez años desde que se anunciase la intención de hacerlo. Y hay que tener respeto por esto. Blizzard es una de las principales compañías de videojuegos y, en cierto modo, el nuevo rey Midas. Todo lo que toca se convierte en oro, sino en platino… De sobra conocemos el tremendo éxito que World Of Warcraft supuso para la entidad responsable a su vez de franquicias como Diablo o Starcraft. En los últimos años, además de la última entrega de Diablo, también nos ha deleitado con nuevas franquicias, no menos exitosas, como Overwatch o Hearthstone. Pero todos estos triunfos no llegan por casualidad, sino porque Blizzard pone mucha atención y dedicación a lo que hace, y sobretodo mucho cuidado y respeto por sus usuarios.
Dicho esto, veamos qué es lo que ocurre con el largometraje.

Voy a centrar este post, no para hablar de la película en sí, que es maravillosa, sino de las críticas que ha recibido.
La crítica, de forma casi unánime, ha masacrado el resultado de la aventura cinematográfica de Blizzard. Vergonzosas; eso es lo que me parecen las críticas que he leído. Da la sensación de que han mandado al abuelo a por el nuevo iPhone 6. Un tal Nado Salvá, de El Periodico, afirma que el director se toma demasiado en serio el universo de Warcraft sin darse cuenta de lo ridículo que resulta. Si este es el nivel de las críticas, mejor dejar de leer. Otras valoraciones le otorgan calificativos del nivel versión supervitaminada de “El Señor de los Anillos” y que no tiene ni la grandeza ni la profundidad de éste.
Destacable resulta el hecho de que mientras la crítica hunde la valoración del filme, los aficionados abandonan las salas del cine completamente satisfechos.

De acuerdo, vayamos por partes. Se trata de una película dirigida a seguidores y entendidos del universo Warcraft, no para el espectador medio, que podría disfrutarla, pero sin enterarse de la misa la mitad, que es exactamente lo que les ha pasado a todos estos críticos sin criterio. Es como juzgar un libro de ciencia siendo de letras y sin tener conocimientos ni de lo que es la tabla periódica. Puedes leer el libro, pero desde luego no lo vas a entender, lo que no quiere decir que el libro sea malo, sino que tú no tienes el conocimiento necesario para disfrutarlo. Un simple estudiante de primero de, pongamos por ejemplo Química, sí que lo haría.
Este puede ser, tal vez, el mayor defecto del filme. Está repleto de fanservice y es una adaptación –aunque cueste creerlo- cien por cien fiel al Lore. Lo que implica que no la han adaptado para la decadente industria de Hollywood. No ha sufrido los cortes, modificaciones y degradaciones de “El Señor de los Anillos” o “Juego de Tronos”, que pese a ser renombradas adaptaciones para la gran pantalla o la televisión, a los fans le disgustaron muchos de los cambios, algunos necesarios, otros innecesarios, que sufrieron.
Pero, ¿puede ser esto algo negativo? Es posible, pero no a nivel de crítica. El punto negativo que implica es que el espectador medio no entenderá la mayoría de referencias ni los aspectos implícitos de la historia. Y es que se trata de un arma de doble filo, porque si se adapta la historia para que todo el mundo pueda enterarse de todo, se eliminan y modifican partes de la trama, y pierde fidelidad. Si no se modifica nada, no está dirigida a gran parte del público y la crítica se cree con derecho a juzgar algo de lo que no tiene ni pajolera idea, haciendo creer al usuario informado que se orienta por las valoraciones y la nota media de una película antes de decidirse a ir a verla en el cine, que es otra película chapucera sobre un videojuego –sector que ya ha sufrido demasiado por parte de la industria del cine.



Algunas críticas tachan de ridículo el universo de Warcraft. Incluso realizan la comparativa entre “Warcraft” y “El Señor de los Anillos” (en adelante ESDLA).
El universo de Warcraft es complejo y completo. Tras muchos años de desarrollo y muchas plataformas donde plasmarlo, la historia ha avanzado considerablemente. Recordemos que está historia se ha podido seguir a través de libros, comics o videojuegos como “World Of Warcraft” o “Warcraft” entre otros. Es un universo de fantasía épica medieval destinada a un público juvenil. No tiene la seriedad y madurez del universo de sagas como “Canción de Hielo y Fuego” o “Crónicas del Asesino de Reyes”, pero lo compensa con factores igualmente importantes como el ingenio, el sentido del humor o una libertad de creación más amplia.
Tratar de valorar el universo de Warcraft en su conjunto es demasiado ambicioso, sobre todo para quien no tenga profundos conocimientos del mismo. Comparar Azeroth con la Tierra Media en términos generales es vulgar. El mundo de Tolkien también tuvo en sus orígenes la finalidad de un público juvenil, pero su relevancia se debe a que fue pionero y una revelación de la fantasía épica medieval. Puestos a comparar, la complejidad o profundidad del universo de Tolkien es muy inferior a la de Warcraft.
Una de las frases que mejor pueden representar la impresión general de la adaptación de este universo es la que la define como una versión supervitaminada de  “El Señor de los Anillos”. Esto es una opinión mezquina. Surge la comparación con ESDLA porque es el único referente del género medianamente aceptable, pero ni que decir tiene que ambas sagas tienen muy poco en común. Warcraft es un universo –sé que estoy repitiendo en exceso la palabra “universo” pero creo que es la mejor forma de englobar la totalidad de Azeroth- de magia poderosa y criaturas increíbles. En primer lugar, al comparar los orcos de ESDLA con los de Warcraft, hay una diferencia significativa. Mientras que en ESDLA los orcos son una raza débil, aparentemente emparejada con los trasgos, con la excepción de algunos líderes como Lurtz, Azog o Bolgo, en Warcraft se trata de una raza que acostumbra a liderar la Horda y que van a hacer frente a los humanos. Además, los orcos de Warcraft miden en torno a los dos metros diez y los dos metros y medio, por lo que resultan enemigos físicamente poderosos, mientras que el orco medio de ESDLA muere en masa a consecuencia de un arañazo.
En segundo lugar, mientras que la magia de ESDLA es más discreta, en Warcraft es desmedida. Hay que tener en cuenta que en el segundo la prioridad son los videojuegos y por tanto debe resultar visible para el usuario. Personalmente soy partidario de que en la literatura la magia se muestre más discreta, elegante y compleja, acercándose casi a la ciencia, pero en los juegos esto no tendría sentido.


En definitiva en lo referente a la crítica, es mejor no tenerla en cuenta, olvidarse de que alguna vez ha existido. Si eres aficionado a Warcraft tienes los elementos necesarios para forjar una opinión propia sin estar condicionado. Si no eres aficionado, esta película no está destinada a ti. Si lo que buscas son efectos especiales y acción, “Warcraft: El Origen” es una magnífica opción. Pero la historia resultará simplemente correcta, ya que se te escaparán muchos elementos.

viernes, 3 de junio de 2016

Los Magos (The Magicians)

Los Magos (The Magicians)



Se trata de la obra fantástica de Lev Grossman. Una trilogía centrada en la magia, compuesta por el primer libro de nombre homónimo, el segundo “El Bosque Mágico” y el tercero y último “La Tierra del Mago”. La saga está protagonizada por Quentin Coldwater y sus compañeros magos, de lo cual no creo necesario escribir una sinopsis, porque en internet ya hay muchas.



Los libros son increíbles. Una de las mejores sagas fantásticas que he tenido la suerte de encontrar. Es una historia trepidante e inspirada. Si tuviera que destacar alguna de sus cualidades, me decidiría por la cantidad de cosas que ocurren durante cada uno de los libros, dejando que la historia avance con rápida y resuelta, lo que dota a la narrativa de un ritmo ágil, que no apresurado ni atropellado, que consigue mantener al lector en vilo, sin permitirle aburrirse.
Además, el tratamiento que se hace de la magia, un tema que considero fundamental en la literatura fantástica actual, más seria y madura, es rico, complejo y elegante.

Sin embargo, este post no tiene por objeto criticar ni valorar los libros. Lo que voy a poner a caer de un burro, y esto es un claro aviso para navegantes, es a la serie “The Magicians”.

Se trata de una adaptación ridícula. Una caricatura, sino un chiste, de la obra de Grossman. Comenzaré aclarando, que para aquellos que no hayan primero leído los libros o que sus expectativas sean bajas, la serie puede tener un pase. Para aquellos que tengan un conocimiento anterior de la historia, la serie resultará decepcionante.

Como en cualquier pésima adaptación que se precie, se opta por destrozar la trama original, rasgando y arrancando todas la páginas posibles hasta que no las reconozca ni el autor. No solo se inventan arcos absurdos, sino que además se cambia el orden y el tiempo de lo acaecido. Los productores casi deberían de haberse sentido en la obligación moral de anunciar que cualquier parecido con la historia original es pura coincidencia o por justificar el pago por los derechos de autor. Todo lector sabe que ninguna adaptación va a ser fiel al cien por cien, hay que hacer cambios por muchos motivos, pero nada justifica estragos como los aquí sufridos. Y es que sería altamente inusual que un guionista del tres al cuarto mejorase con sus ocurrencias la historia, y muchos menos si es para el formato de televisión.

Lo peor de todo, lo que peor mal sabor de boca me dejó, es pensar que los medios de los que ha dispuesto la serie, el tipo de tratamiento que ha recibido, es bastante aceptable. El reparto es en general acertado (exceptuando algunas objeciones, que en comparación con el nivel del resto de la serie, pueden considerarse menores. Y no nos olvidemos del hecho de que la personalidad de los personajes también cambia significativamente), la producción es decente y el presupuesto, a juzgar por el nivel de los escenarios y efectos especiales, no es pequeño. Y aunque no tengo conocimientos para juzgar elementos esenciales como la fotografía, el montaje o el sonido, no puedo dejar de pensar que de haber seguido las directrices argumentales y la trama del libro, hubiera podido hacerse una serie excelente.




En definitiva, esta serie no va a recibir una recomendación por mi parte, y mucho menos el “sello homologado de aprobación Sierpe”. Si no has leído los libros, es una serie que se puede seguir, sin esperar nada especial de ella. Si por el contrario, sí que has disfrutado de la trilogía, aléjate de este engendro demoníaco. Y si estás leyendo los libros, pero aún no has terminado la trilogía, para ti en especial, querido lector, ésta serie es el hijo predilecto de Satán. Ni se te ocurra acercarte a menos de 50 metros de cualquier aparato o terminal en el que se esté emitiendo. Ya que como he avisado anteriormente, en la primerísima temporada, adelantan cosas que ocurren en el último libro para que ocurran incluso antes que cosas que tienen lugar al principio del primero…

domingo, 18 de octubre de 2015

El Amor de tu Vida No es para Ti

No existe nuestra media naranja, no es más que una manera idílica de convencernos de que no hemos nacido para acabar solos. Hay alguien que es perfecto para nosotros y que además estamos predestinados a encontrarnos. Parece poco realista.
En España hay unos 47 millones de personas, de los cuales cerca de un 8’5% se encuentra comprendido en la franja de edad admisible para una posible pareja. Lo que quiere decir que hay casi 4 millones de personas con las que podríamos salir en nuestro país. Incluso reduciendo los parámetros de la búsqueda a nuestra ciudad –pongamos una ciudad media, de alrededor de un millón de habitantes-, hay unas 85.000. De esta cantidad habrá que reducir el porcentaje a las personas con los requisitos y características deseadas, es decir, aquellos con los que seamos capaces de llevarnos bien, los que tengamos gustos, aficiones e inquietudes en común, los que nos atraigan físicamente, aquellos cuya personalidad nos seduzca, etc. Dicho porcentaje dependerá del grado de exigencia y complejidad de cada persona. Para los más exigentes, estaremos en una franja aproximada del 1 al 5%, o incluso hasta el 10%, para los más conformistas, podríamos llegar a ampliarla hasta el 30 o el 50%. Traduciendo esto a una cifra, y tomando como referencia a una persona exigente, la cantidad de personas compatibles en su misma ciudad podría rondar entre las 850 y las 4.250, lo cual, a mi parecer, sigue siendo una cantidad nada desdeñable, de las cuales podemos salir de media con entre 10 a 30 de ellas. De unos 4 millones de candidatos, hemos reducido el número a unos 4.250 posibles, razón por la cual cada vez me resulta más fantasiosa la idea de que solo una está predestinada para nosotros. Pero no es tan solo esto, ahora hay que tener en consideración que de todos los candidatos que superan nuestras exigencias, tan solo algunos nos aceptarían a nosotros –y aquí ya hay que medir cuáles son nuestras cualidades y que podemos ofrecer-.

Pero bien, dejando a un lado los datos estadísticos y las invenciones románticas sobre el príncipe azul y nuestra media naranja, nos centraremos en la idea del amor de nuestras vidas. Cuando hablo del amor de nuestra vida, me refiero a esa persona con la que nos sentimos identificados, que nos llena completamente y que sabemos que aunque se marche, jamás volveremos a  sentir lo mismo por nadie. Puede que algo parecido o algo igual de fuerte, pero distinto, jamás lo mismo. Cuando salga de nuestras vidas se llevará una parte de nosotros, una porción importante de nuestra capacidad y forma de amar.


Lo peor de encontrar a esta persona y que no nos corresponda o lo haga solo parcialmente, es que sabemos que aunque ahora esté a nuestro lado, nuestro idilio tiene un final anunciado. En este punto, tenemos dos opciones: terminar prematuramente con una relación sin futuro, no invertir más tiempo en ella y entregarnos al máximo durante el tiempo que nos quede, y disfrutar de exprimir el limón hasta sacarle todo el jugo que nos pueda ofrecer. Mucha gente se decantará por la primera opción, considerando que su tiempo es demasiado importante como para malgastarlo en alguien que no lo merece, y sentirá que todo ese tiempo podrían estar invirtiéndolo en buscar una opción más segura. Yo, por el contrario, prefiero exprimir el limón. Considero que si he encontrado a una persona digna de hacerme desear aguantarla hasta el fin de mi existencia, quiero llenar mi vida de recuerdos y experiencias inolvidables durante el tiempo que nos quede. Pero, ¿es cobarde esta actitud? Se podría pensar que permanecemos atesorando vivencias junto a esta persona por miedo a no encontrar a nadie igual, pero es que, como ya he dicho, realmente no vamos a encontrar a nadie igual, sino es que en el fondo sabemos que no es el amor de nuestras vidas, y aquí hablo de cuando sí que lo es.
El mayor problema que tiene el amor de nuestras vidas es que no es para nosotros. Con esto quiero decir que la persona que nos satisface completamente y con la que nos gustaría pasar el resto de nuestra vida -por un deseo pasional y no tras una reflexión meditada tendente al conformismo-, muchas veces no sentirá lo mismo por nosotros. Puede que le caigamos bien, que se sienta atraída, puede incluso que nos ame, pero es sumamente difícil que sienta realmente que de todas las personas que conoce y con las que ha estado o estará, nosotros somos también el amor de su vida. Y digo esto desde el supuesto de un sentimiento real, y no uno de esos “para siempre” que duran dos semanas. Y aunque el sentimiento en algún momento haya sido sincero, es algo variable que puede cambiar o desaparecer.
Lo habitual en una relación es que las partes no estén en igualdad de condiciones, una de las partes siempre está más implicada, ama y se entrega a la relación con más fuerza, mientras que la otra es consciente de su posición de control y de que recibe más de lo que da.
Sin embargo, muchas parejas funcionan y duran hasta que la muerte los separa. Muchas de ellas habrán sido el amor de su vida mutuamente, tampoco estoy diciendo que encontrar a alguien con quien quieras pasar el resto de tu vida y que te corresponda sea imposible. Mientras, el resto de parejas simplemente funcionan, es decir, permanecen juntos aunque no les acompañe la pasión, sencillamente se conforman el uno con el otro y prefieren resguardarse en la seguridad de la relación a tener que enfrentarse a la búsqueda de alguien mejor.

Lo segundo peor de encontrar a esta persona y que no nos corresponda o lo haga solo a medias, es que indudablemente vamos a sufrir. Tal es el temor a sufrir, que mucha gente preferirá huir y cortar por lo sano, a arriesgar y ser feliz mientras la vida provea y plantar cara al sufrimiento cuando éste llame a nuestra puerta. Suena algo así como no querer vivir, disfrutar de cada momento, hacer locuras o correr riesgos por miedo a morir. Salvo por una significativa diferencia, todos los que leáis este artículo tenéis la oportunidad de vivir, pero no todos vais a tener la oportunidad de encontrar al amor de vuestra vida. Incluso este sufrimiento nos hace sentir vivos.
El dolor es lacerante, desearemos estar muertos. Los minutos se vestirán de horas y durante ese tiempo interminable un vacío infinito nos oprimirá el pecho. Nuestra mente nos jugará malas pasadas y mientras argumenta motivos por los que es mejor estar solo, nos recordará todo lo que nos obsesionaba de ella, todo lo que no volveremos a encontrar aunque busquemos en todas las personas de este puñetero planeta. La pérdida era necesaria y, aun así, es inafrontable.


El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional. Significa que vamos a recibir daño, que lo vamos a pasar mal, pero el tiempo que queramos regodearnos en nuestra miseria depende de nosotros. Personalmente, prefiero arriesgarme a amar a la persona equivocada y después pagar por mis errores, a guardar mi corazón en una caja de cristal por miedo a que se rompa. Por mal que lo pasemos, siempre podemos reponernos de una caída, y aunque parezca lejano, llegará el día en el que recordaremos con cariño el tiempo que una persona tiñó de especial y convirtió en único. Lo más normal es que encontremos a otra persona con la que envejecer y que diluya la importancia del pasado amor de nuestras vidas, otorgándonos una nueva ilusión. De ser así, estupendo, porque volveremos a querer y lo pasado seguirá en nuestra memoria. Y de no ser así, habremos aprovechado nuestras oportunidades sin nada que reprocharnos, lo que agradeceremos cuando no vuelvan a repetirse.


No tengas miedo a amar, teme no poder hacerlo.

jueves, 17 de septiembre de 2015

La locura que te atrapa

Últimamente apenas puedo dormir, veo camisas de fuerza en la silla que hace las veces de perchero, y un mimo en un rincón que intenta decirme algo. Parece tonto, pero se le entiende. Definitivamente he perdido la cabeza.

La locura es algo que te alcanza, pocas personas nacen con esa magia. La locura nos persigue y la mayoría de personas corren más que ella, porque la locura avanza a un ritmo lento pero inexorable. Y yo me distraje un segundo y me dejé seducir por sus promesas absurdas.
No me arrepiento. Admito que se está bien aquí y de vez en cuando te embarga una risa desmedida e incontrolable, que no te aleja de tus problemas, pero que hace que se vean más pequeños. Sin embargo, me preocupa. Pensamientos irracionales invaden mi mente y ésta les encuentra el sentido. Lo que hace un segundo era un disparate, ahora es un plan maestro.
Echo la vista atrás y me doy perfectamente cuenta de que todas estas ideas, incluso mis actos de los últimos meses (que os contaré en otra ocasión), me hubieran parecido una aberración tiempo atrás.



No todo el mundo está preparado para abrazar la locura y el más peligroso es aquel que se cree cuerdo, porque obra con el convencimiento de que sus actos son racionales mientras recorre una cornisa a cuarenta metros del suelo imitando a un ave de corral.
Lo mejor es saber que estás loco, que la demencia ha llegado para quedarse. En ocasiones he intentado liberarme, escapar, pero es un cruel laberinto en el que cuanto más cerca te crees de la salida, más lejos te encuentras. No sigas las indicaciones del jardinero tuerto, trabaja para ella.


Pero la culpable de todo eres tú. Eres a la que me distraje observando cuando la locura me infectó, tú eres la que con una delicada sonrisa me arrojó a sus garras y, finalmente, tú eres la que me encadenó a sus barrotes y se guardó la llave allá donde jamás me atreveré a cogerla.
Esta es la razón por la cual aún no puedo salir, porque sé que la única salida es que te marches. Pero, por favor, sácame de aquí cuando lo hagas, porque de nada sirve una vida llena de locuras si ya no estás aquí para disfrutarlas conmigo.


jueves, 10 de septiembre de 2015

Terry Pratchett

Quiero publicar mi más sentido homenaje al que para mí es, tal vez, el autor más ingenioso que jamás he leído. Sir Terry Pratchett.



Como todos sabéis, el que ha sido uno de los mayores genios de la fantasía, nos dejo hace unos meses. Así que muy a mi pesar, ya no volveremos a leer una nueva de sus inspiradas obras. He creado un hilo exclusivo para sus libros, de los cuales publicaré reseñas de muchos de ellos (no de todos porque la mayoría los leí hace demasiados años y mi abotargada mente no puede acordarse de todos con la frescura con la que me gusta escribir sobre ellos).

Le gustaba dar un dato peculiar y pintoresco, y es que era el segundo autor en ventas en Reino Unido, después de J.K. Rowling, pero el número uno en libros robados. Reconozco que incluso un servidor se ha planteado coger prestado  a tiempo indefinido alguno de sus libros de varias librerías, pues nos deja más de 70 libros, casi todos ellos dentro del universo de Mundodisco.
Nos dejó a la edad de 66 años, tras más de ocho luchando contra el alzheimer. Y aunque parezca mentira, al final de su vida y su carrera, tuvo su etapa más prolífica en la que nos ha regalado sus mejores obras. Mundodisco cuenta con una calidad desmesurada desde la primera hasta la última de sus novelas, pero debo reconocer que desde mi punto de vista, las últimas están un peldaño por encima del resto. En ellas el ingenio y la picardía de Pratchett se disparan hasta niveles insospechados.
Una característica que no ha variado a lo largo de todo su legado, es que todas sus novelas podrían clasificarse como de duración media o incluso ligera, ya que siempre rondan las 400 páginas. Razón por la cual no hay que abrumarse por la cantidad de libros pendientes, que puede ser una de las excusas de aquellos que no han metido aún la patita en Mundodisco y les echa para atrás tanto libro pendiente. Además, para nuestra desgracia, el volumen de contenido ya no va a aumentar, así que tenemos que conformarnos con lo que hay y dar gracias al autor y a lo que quiera ser aquello en lo que creamos por habernos brindado la oportunidad de leerlo.

Para los que estén indecisos a empezar, Mundodisco es un universo que avanza en el tiempo (desde el medievo hasta la revolución industrial) a lo largo de sus libros y esta repartido en distintas sagas, que aunque continúan la historia y trayectoria de sus personajes, pueden leerse sin seguir ningún orden, pues cada novela es una historia con principio y fin que no se prolonga en otra posterior. Pero para los que tengan intención de seguir un orden, gracias a los chicos de Fancueva disponemos de esta completa guía:



Para terminar, remarcaré que hay magistrales novelas fuera de Mundodisco, como son "Perillán", "Buenos Presagios" escrita con el genial Neil Gaiman o "Nación" entre otras.
Paulatinamente iré publicando reseñas sobre una buena cantidad de novelas de Terry, así que estad atentos por si puede ayudaros a elegir cual es la próxima que leáis.

El Nombre del Viento

El Nombre del Viento, de Patrick Rothfuss.


Estamos de inauguración y no puedo dejar pasar la oportunidad de traeros algunas obras de arte que han de formar parte de la colección de imprescindibles del blog o taberna. Así que puede que al principio el nivel de actividad sea frenético, hasta que me canse y aburra y pueda volver al ritmo sosegado que cualquier persona con expectativas de envejecer bien debe procurar en su día a día.

El Nombre del Viento es la primera parte de la saga "Crónica del Asesino de Reyes" y el libro de debut de Rothfuss, lo que le otorga aun más valor a esta obra maestra. A mi parecer, cuando nos encontramos con un debut de semejante calidad, es cuando podemos estar seguros de que nos encontramos delante de un genio. Y este debut, sin exagerar, está a la altura (extrapolándolo a otro campo) del "Appetite for Destruction" de Guns N Roses.

No me gusta copiar las sinopsis o las contraportadas de los libros, pero en esta ocasión es tan recomendable que me veo obligado a hacer una excepción:

He robado princesas a reyes agónicos.
Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche 
con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me 
expulsaron de la Universidad a una edad a 
la que a la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido 
de noche caminos de los que otros no se atreven a 
hablar ni siquiera de día. He hablado con dioses, he 
amado a mujeres y he escrito canciones que hacen 
llorar a los bardos.

Me llamo Kvothe. Quizá hayas oído hablar de mí

Con dicha introducción el libro se vende solo, pero por si alguien va un poco más lento, a su ritmo, añadiré que se trata de una obra de fantasía épica, en la que el protagonista es un joven huérfano pelirrojo llamado Kvothe, al que le esperan mil penurias y aventuras en las casi novecientas páginas que inhabilitan a este libro para hacer las veces de soporte para mesas cojas.
No se trata de una obra compleja, el argumento gira exclusivamente en torno al protagonista, sin tener otras tramas paralelas. Tampoco es un universo tan completo como puedan serlo las tierras de Poniente (Canción de Hielo y Fuego). Pero si algo caracteriza a este volumen y lo convierte en una obra maestra y en un clásico instantáneo, es su facilidad de lectura y su adicción. Esto último no debería de tomarse a la ligera. No conozco a nadie que no haya devorado sus páginas en menos de una semana, incluso aquellos con una velocidad y comprensión lectora de un niño de diez años. La prosa de Rothfuss es fluida y sencilla, atrapa desde el principio y una frase sucede a otra sin que podamos dejar de leer. Normalmente me posiciono a favor de una prosa más compleja e intrincada, pero debo de reconocer que hacer justo lo contrario es el mayor acierto de este libro. Si conocéis a alguien que lo haya leído, estará de acuerdo conmigo en que se trata del libro que más le ha atrapado nunca. Os esclavizará y no os soltará hasta que terminéis de leer hasta la última de sus páginas.

Dicho esto, es hasta redundante decir que este libro goza de mi "sello homologado de aprobación Sierpe". Pero aviso a navegantes, si vais a embarcaros en su lectura, despejad una semana la agenda, pues cualquier compromiso será un engorro (hasta el sexo), ya que no querréis hacer otra cosa que fundiros con sus páginas. 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Hearthstone


He elegido Hearthstone para inaugurar el blog, pues creo que hay pocas opciones tan acertadas y seguras para ello.
Se trata del juego de cartas de Blizzard, basado en el universo de Warcraft. Este juego, de asociación y comparación fácil con Magic, ha sido una revolución y una sorpresa para todos (sobretodo para la compañía, que ni en sus mejores sueños húmedos podía imaginar un éxito de semejante calibre). Lanzado hace ya más de un año, el juego se ha hecho con una horda de seguidores y ha sabido actualizarse con constantes actualizaciones que evitan que los jugadores caigan en la monotonía.


Hearthstone es un juego de PC, también disponible para Android y para iOS, completamente gratuito, aunque con la opción de comprar contenido, como sobres o héroes, que pueden ayudarte a avanzar más rápido pero que en ningún caso te da ventaja sobre el rival ni es necesario para competir a niveles importantes. Es decir, puedes disfrutar del juego como el que más sin necesidad de invertir ni un solo euro.
Una de las mayores virtudes de esta revelación es que se compone de partidas relativamente cortas, lo que lo convierte en cierto modo en un juego casual, pues no requiere grandes cantidades de tiempo. Si tienes cinco o diez minutos en los que prevés que te vas a aburrir más que un cani con un ejemplar de "Guerra y Paz", siempre tienes la opción de jugar una partida rápida, aunque corres el riesgo de perder unas cuantas horas sin darte cuenta y llegar tarde a ese bodrio tan importante al que no podías faltar.
La mecánica del juego es simple, así que no me extenderé, para eso os buscáis un vídeo en youtube o, mejor aun, veis una partida en directo por twich.tv. Eliges un héroe, con unas cartas y poder de héroe específicos, confeccionas un mazo con dichas cartas específicas y otras neutrales (disponibles para todos los héroes) y te enfrentas a otro jugador. El objetivo es tan simple como hacer que la vida del héroe rival baje a cero, utilizando tus cartas, que se componen de esbirros, armas y hechizos, para lograrlo.
Lo que diferencia a Hearthstone del resto de juegos de su género, es que los de Blizzard han conseguido hacer un juego dinámico y sencillo, en el que no hay que ser un genio ni un freak sin vida para jugar y ganar algunas partidas. Además consta de diferentes modos de juego, como el "Jugar" en modo aficionado o por rango, la "Arena", la "Pelea de Taberna" o el modo "Aventuras" para un jugador.

A su vez, también resulta destacable el área artística y el buen gusto con el que está diseñado el juego. Cada héroe o carta tiene una ilustración realizada por un artista, que sumado a las animaciones, le dan al juego un aspecto visual muy atractivo.
Por todo esto y mucho más que voy a dejar que descubráis por vosotros mismos, le otorgo a Hearthstone el primer "sello homologado de aprobación Sierpe", que para los que no sepáis lo que significa, quiere decir que el artículo en cuestión goza de mi total confianza y lo recomiendo encarecidamente. Puede que a pesar de ello no os guste, pero seguramente ya será por razones de disfuncionalidad vuestra, la verdad sea dicha.